El arado sirve para airear el suelo antes de sembrar y conseguir mayor porosidad lo cual permite un mayor crecimiento a la semilla, aunque el suelo se puede lavar de los productos echados y producirse erosión.

Los arados más sencillos se componen de timón (que se prolonga para alcanzar al yugo), la esteva donde dirige la persona el arado y el dental compuesto por una reja que se clava y es la que remueve la tierra. Los más utilizados por décadas fueron los arados de vertedera .
