La guadaña quizá sea más conocida por todos, por ser la herramienta que acompaña a la muerte. Pero tuvo una utilidad más terrenal. Servía para segar, es decir, cortar la hierba o el cereal una vez que ya está seco y maduro. Con un borde afilado y curvado y solía contar con un apoyo en lo largo del mango para sujetarlo mejor.
